Poesía: Gloriela Lombardo

Gabriela Lombardo

(Panamá, 1977). Escribe poemas y cuentos. Licenciada en Psicología, con una Maestría en Psicología Clínica en la Universidad de Panamá. Egresada del Diplomado en Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá, curso que le inspiró a escribir y publicar sus dos libros: “Fugacidades en un panal de fuegos” y “Niño de ajo”, ambos de Foro / Taller Sagitario Ediciones. Su segundo libro mereció por unanimidad el Premio Sagitario Ediciones de Minicuento 2019.  

Ha publicado textos en: la Revista “Maga”, en el “Marlas”, la Middle Atlantic Review of Latin American Studies, en “Weird Review”, revista de género fantástico. Forma parte del libro colectivo: “Basta. 100 Mujeres contra la violencia de género”. Incluida en la compilación histórica selecta del minucuento en Panamá, 1967 – 2018, “Minificcionario”. Invitada en la antología bilingüe, 1980 – 2025 de “Mujeres poetas de Panamá”.

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PAN-DE-MIA

primera escena

inflo globos/ me visto de bufón para hacerme cielo

abro y cierro el refrigerador lo mismo que el horno
sin el apetito de siempre : ayuno para el hambre 
de mi pobreza 

me esfuerzo detrás de una media máscara 
para que se note 
la sonrisa en mis ojos

segunda escena

sigo con mis estiramientos de-mente
pingüinos caminan por la calle
sus pasos a lo Chaplin y sus caritas 
tan ufanas : ¿de qué fierecillas han dejado de huir?
se amontonan por las casas 
jugando al blanco y negro 
de un televisor antiguo 

tercera escena

no es mi refugio 
ni mi roca
ni mi templo
hoy me aburre 
bostezos me causa
¿llenarme de otro?
me basto yo misma para una lectura 
en todo caso escribo 
aunque el otro bostece al leerme

cuarta escena

un lápiz entre mis dedos

al sacarle la punta se quiebra 
la mina grisácea se quiebra la madera que la cubre

la hoja blanca 
es una mancha blanca


quinta escena

he vuelto al pincel : al pájaro nocturno
con el que duermo entre capas de agua/ lo he dejado 
salir otra vez , aquí encerrada

sexta escena

me duele la otra niñez
desde mi infancia feliz
un día como hoy es eterno 
me duele la otra niñez
a su alrededor otro virus ronda
¿acaso la ronda desde el embrión?

ahora + arden infiernos en otras manos

séptima escena

hay árboles dentro de mi casa
y una montaña en medio
subo a su cima 
para hacerme plegaria
la cima es un grito
grito
cada día grito/ ¿se acaban mis 
desiertos?

octava escena

me duelen los abrazos
coreografían tizones de larga luz
pesados se conjugan
los elevo en alabanza/ ¿alcanzan 
a acariciar el semblante de la tierra?


novena escena

ciega 
bajo la mirada baja 
hago la autopsia a una flor amarilla
para mi cuaderno 
de aguas botánicas/ ¿es la muerte 
una plaga de mariposas?

décima escena 

he divisado un mar
no sé si real o imaginario

quizás lo he dibujado entre soflamas
y es mi cófrade
y de tanto extrañarnos nos llenamos de agua 
y me le abro como vagina que salva a quien escapa de una guerra

lame mis pies
llora como criatura dentro del vientre

yo
que no mar
soy agua
que no agua 
soy mar
lamento por el dolor en nuestra serenidad inquieta
que muestra rostros contra las rocas
sangrantes de peces/¿hermosean los peces 

el mar?

Poema publicado en MARLAS, la Middle Atlantic Review of Latin American Studies

 

 

ICHTUS

En nuestra familia
Nacimos con un ichtus en el cuerpo
Nuestros padres 
Los padres de mis padres

Desde los forasteros de Dios
El pez
Secreto
Ya no es

Así
Fuimos brotando
Del costado de una almendra
Cascada posible para los caídos

Onduló el tejido viscoso
Hizo del cardumen nuestro hogar
Y ante la luminiscencia de la orilla
Vino y salvamos la persecución

Nos obligaron a jurar una bandera desteñida y sin luz
A mantener la resequedad de su tela en el líquido
Nos sometieron a descamar las corrientes
Nos apuntaron con una lanza y dejamos de mojarnos
Para cuidar la integridad de nuestra sed

Poemas publicados en Mujeres Poetas de Panamá, 1980 – 2025.  Antología Bilingüe.

 

 

VARIACIONES DE ABEJA EN PRONOMBRES PERSONALES

Yo. Mi cerebro es una cabeza de colmena. Una colmena de zumbidos buzzing jazz, buzzing blues, buzzing rock and rol, buzzing 4:40, buzzing abeja. Un panal en que  la miel es mielina donde ebulle la palabra.

Tú, el entorno donde prevalece la dulzura. De lo contrario, te conviertes en abejas que pueden punzar con su aguijón. 

Él y ella pronuncian un enjambre. Justo cuando la lectura inicia. Impactan con la buena nueva de los verbos que nacen panal. Se hacen, se cuecen, se mezclan, se prosperan, se colonizan. Ella y él se confunden.

Nosotros respiramos el compacto, apretado convivir dentro del panal. Habitáculo de miel y polen y vida. De niños solíamos jamaquear los ramales de los árboles, solo para salir corriendo de la muerte. Alguno no se salvó. Ya no pudo decir nada.

Ustedes, ¿se han preguntado dónde las abejas en el cerebro? 
Ustedes, ¿cuándo el porvenir y la confusión en el mismo lugar?
Ustedes, ¿la miel, el polen, la vida?

He resuelto los cabos sueltos entre sus aleteos. Unirme a su buzzing alocado, rayar el disco musical de su naturaleza, encontrar el orden del texto en el pronombre de cada cual. Yo panal, tú panal, él panal, ella panal, nosotros panal, ustedes panal.

Aquí todos,desde el Alfa y el Omega. En el resumen de la abeja en Babel. ¿Dice lo mismo el mundo?

 

 

SI LA ZEBRA ES UN TAPIZ DE PAPEL Y LÁPIZ 

en mares de arena. Si es 
una semilla negra que florece 
en blanco. Si anidan en ella mis 
cabellos de negros pájaros y garzas.
Si me muestra las líneas 
del camino. Si  es un punto de 
luciérnaga dentro del laberinto, 
dentro. Si es un vestido de claroscuros 
degradados. Si cuando la observo 
cada una de sus rayas me interroga.
Si en mi sombra blanca me busco 
en su espejo negro. Si es la caricatura 
ilusa de una vida. Si su aliento es la nube 
de mi oscuridad. Si en sí descansa mi 
mirada vacía de colores. Si así son 
las circunstancias de este ojo
o viceversa, ¿cómo puedo salir?

 

 

LOS COLIBRÍES 

me cantan sus tonadas junto al tragaluz
y arraigan en mis cabellos para siempre
me han visto llorar

sus picos como agujas curvas
siembran gemas en mi garganta
desatan los nudos 
que alimentan el olvido

un colibrí hace un clavado
y abre un lago en el centro de mi cabeza
un alce traspasa mis umbrales
las ovejas se han apiñado dentro de mi corazón
hermosean los peces este mar

¿he resucitado alguna vez?

 

 

EL DESIERTO SE PARECE A UNA ELIPSIS

Llevo más 
de un mil latidos atorados

he cruzado la maleza para 
llegar al desierto

con una luciérnaga en la frente voy

¡carbón!     mis dedos están sucios 
trozo de mineral que arrojó un cometa    
con él escribo en las paredes 
invisibles del desierto

en las jorobas 
de los camellos un libro 
de arenas arde

 

 

HAY GRILLOS SOBRE LAS DUNAS

van saltando uno a uno
para en mis oídos latir latir latir

su estridular numeroso cunde luego por mi boca

serán lanzas dando en el blanco
tambores
en noches de sacrificio

saltarán de un tímpano a otro
otra vez
buscando su caracol
otra vez
que lento
se aproxima a escuchar

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Poesía: Antonio Tello