Poesía: Damián Andreñuk

Damián Andreñuk

(Argentina, 1986) reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el partido de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Publicó once libros. Además, a nivel nacional e internacional, obtuvo distinciones en concursos y fue seleccionado para colaborar en revistas y antologías.

 

 

Binomios opuestos

Un colibrí radiante como un pequeño dios.
Un ser vencido por relojes y avaricias.

La libertad del coraje donde sea.
La cadena perpetua de la cobardía.

Recuerdos luminosos que huelen a quietud y a latidos de pájaro.
Recuerdos como espinas, como negros adoquines
                                    que llevan al tropiezo.

Quienes saben que el amor reverdece.
Quienes hacen un culto a lo fugaz.

Una caricia que daña sobreprotegiendo.
Una orfandad que pervierte para siempre.

Árboles que avivan y enriquecen.
Edificios que enferman y aprisionan.

Un gesto de cariño como dar todo lo bello de la primavera.
Una crueldad indecible con raíces que no pueden arrancarse.

La rabiosa intensidad de amantes en el lecho.
El nudo musical y casi etéreo de amantes en el lecho.

 

 

Así es

Vino con luz total y una belleza distinta
a este mundo secuestrado.
Con una marca de dulzura en los huesos.
Continuamente me abraza su bondad.
Su risa espontánea que devuelve la inocencia.
Su femineidad como la delicia suprema.
Su perfume de almendras en la piel.
Su comunión inmemorial con las estrellas.
Sus atentos cuidados a su cuerpo aunque sepa que es su cáscara.
Sus temblores extáticos arriba de las sábanas.
Su anhelo natural de contemplar llanuras y flores.
Su pasión firme y cariñosa por todo lo que hace.
La extraña iridiscencia de su sensibilidad.
Sus maneras de ordenar los libros cubriéndolos de mariposas.
Sus maneras afables de delimitar sus espacios.
Sus maneras de entregarse a lo que ama.

 

 

Hipoxia

Van Gogh enloqueciendo en su humilde grandeza
y paisajes amarillos.
Como un sabio al que encierran
por conocer sobre las leyes naturales.
El exacto valor de un girasol cualquiera.

Estoy ligado a una lúcida demencia
donde habitan verdades.
Cada momento invaluable
se eterniza en la memoria de mi sangre. 

Darle un mazazo a una alimaña
es elegir la luz.
La más horrible pesadilla
es extraviarse en las fugacidades.

La opaca seriedad
de pedantes con soberbia de montaña.
El frío desolador
de amantes que al final se desconocen.

Quienes esclarecen la vastísima noche
poblada por murciélagos enfermos.

Quienes detestan a los seres milagrosos
                           nacidos para el canto.

Remolinos hermosos y pequeños
preludiando con poesía las tormentas.

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